Chalet Santa Icía

Vivienda de aspecto rústico donde la piedra y la madera forman un tándem que coquetea con el aspecto de las casas de antaño.

La protagonista de esta obra a la medida de los gustos de los propietarios es una gran pérgola en madera laminada de iroko perfecta para exterior. Visible ya desde el acceso en hormigón impreso a la casa, se realiza con vigas de 8 metros y se cubre con cobre.

Bajo ella, una galería aporta una pincelada de transparencia a las paredes de piedra que cubren la mayor parte de las fachadas de la casa. Detrás de la galería se cobija el salón de la casa que es el centro neurálgico del hogar. Una chimenea de generosas dimensiones se deja ver en la fachada ascendiendo hasta la cubierta. Todas las ventanas de esta zona se pliegan para dejar un espacio diáfano donde el exterior entra en el salón forrando las paredes con la misma piedra.

La distribución interior de la vivienda contempla unas estancias estudiadas para que sobre ellas destaque una decoración también rústica con elementos como vigas, maderas nobles o una carpintería robusta. La cocina y los baños destacan por su funcionalidad y diseño. El uso del cristal en algunas zonas como los laterales de la escalera interior aporta el brillo y sencillez que complementa los espacios.

En la construcción de esta casa destaca el cuidadoso proceso de limpieza y tratamiento de las piedras que se usaron para las fachadas y paredes interiores. Toda la piedra se obtuvo en la excavación del propio terreno. El uso de la piedra natural gallega aporta una personalidad única a la vivienda.